lunes, 11 de junio de 2007

APÓSITO (cuando sangré y me despedí)


Perfecto homenaje a tu sonrisa hoy rindo en mi cuarto… viendo la sangre verterse por toda la sábana.

Repulsión temporal de tu nombre sienten mis dedos al tocarme… observando de nuevo la herida abrirse mientras miro con atención la pared.

Fantástico sueño deprimente se repite cuadro por cuadro en mi mente… y la risa que vomito con deliberado sarcasmo, me nace en el estomago y me la creo… sin duda me la creo.

Magnifica pintura de tus ojos y tu espalda empiezo entonces a mirar… y los colores que tenía se van opacando en un fallido intento de retocar su brillo… pero yo no los dejo… no… la risa esta vez pasa por mis costillas.

Profundo y agobiante perfume de tu cuello y tu ombligo va llenando la habitación, creando una nube densa y asquerosa… no me importa en lo mas mínimo que esté allí… mi olfato se volvió inmune a el… y mi risa se mantiene… me ha empezado a doler.

Exquisita golpiza que tus trampas me dan en mis sienes, me mantienen drogada y pegada del suelo… me fascina haber tenido la razón… no importa que haya sido en pro a mi destrucción… que importa!... ahora la risa macabra me ha empezado a arder.

Calmada brisa que entra por mi ventana… ya me ha sangrado mucho la herida mientras he pensado todo este rato en ti… coloco mi mano en ella y la presiono… pero continuo riéndome, estoy disfrutando de su ardor, la garganta me duele… que sensación tan fabulosa… me fascina haber tenido la razón.

Elevada superioridad que borbotea por mis venas me hace decir “soy demasiado para ti”, y mientras lo digo la risa que escapa por mi boca me va asfixiando… la mano empapada de sangre me advierte que la herida esta complicándose… pero me ocupo mas en mi risa… porque no tengo ninguna venda cerca que me ayude a parar la hemorragia, mi mano ya esta cansada por la presión…

Increíble frío depositado en mi cuarto… de tanto reír he llorado y mojado la sábana más de lo que ya estaba por los rastros rojos de mi herida… escucho entonces unas voces lejanas… ya veo borroso… quien está parado en mi puerta?.. no logro reconocerlo… demonios… me desmayo… será que vino a curarme? Me río… presiono la herida. “Háblame… que quieres? Quien eres?”... me desvanezco… “cúrame…solo cúrame”.


Escrito un 16 de enero de 2006


Cuando el adiós te rompe las costillas y te llenas de llanto, tu piel se hace gruesa y tu risa vuelve a ser tuya.


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