domingo, 14 de octubre de 2007

Marcos (II parte)


Camila, era desde hacía nueve años el amor de su vida, y él desde hace uno, el hombre de la vida de ella. “El amor se mide por el tiempo de espera”, solía decir Marcos, cada vez que discutían de manera juguetona y enamorada, quién amaba mas al otro. Pero ahora, su amor, que tanto había esperado por Camila, escondía febrilmente el nombre de otra mujer. Esa mujer, distinta, enloquecedora, atrayente, sugestiva, estaba arruinándole el mundo a Marcos, arruinándoselo divinamente.

Marcos llevaba horas tratando de ser sincero con Camila, y con él mismo. Pensaba en cómo podía ser posible que un corazón pudiera abarcar dos pasiones distintas. Recordó abatidamente, un día en que Camila sin ninguna expresión en el rostro le dijo que el amor era un laberinto, donde podías perderte, pero que a la final siempre hay una salida. El sabía en su caso cual era la salida. Tragó grueso. Intentaría llamar de nuevo.

Caminó por toda la casa antes de atreverse a agarrar el teléfono. Inmediatamente el recuerdo de esa noche lo invadió. ¡Cómo lo envolvía esa mujer!. Sus dos sudorosas manos cubrían su nuca. Con el nerviosismo exasperado dejó escapar un largo suspiro. Reemplazó las lágrimas por rabia, todo parecía inútil en aquel instante. Camila lo odiaría, lo borraría de su vida, y eso era algo que su corazón no soportaría por mucho tiempo. Decidió entonces volver a llamar. Mientras caminaba hacia la mesa donde burlonamente descansaba el teléfono, pensó en si de verdad esa era la manera de resolver el problema. Se detuvo en seco. El repentino pensamiento lo sofocó, tanto que se quitó la camisa y se sentó en el sofá, justo delante del teléfono. Sentía que el artefacto se reía de el. Estaba harto de pensar, de llorar, de todo lo que había tenido que padecer por haberse dejado llevar aquella noche.

continuará

1 comentario:

Vanys dijo...

Muy interesante relato...desperto muchas curiosidades.
Hay que esperar mucho para la proxima parte?
Bs.