sábado, 20 de octubre de 2007

Marcos (IV parte)


Fue un momento desgarrante, se vio obligado a dar mas detalles de los que pensaba, el nudo en la garganta en vez de soltarse a medida que hablaba le raspaba la tristeza cada vez más. Respiraba agitadamente. El corazón de Marcos se arrugaba al oírla llorar, aunque los silencios prolongados eran peores que el llanto de ella. Trataba cada segundo de mantener la cordura y no enajenarse a causa de lo que sentía por ella. Entendió que eso tenía que pasar tarde o temprano, el amor por ella era tan amplio que el peso de la conciencia sería incapaz de dejarlo en paz. Había pensado tantas veces las frases que utilizaría, las razones que daría y el desfachatado intento de pedir perdón. Lo dijo, pidió un perdón sincero, con lágrimas aguantadas en la garganta, valiéndose de los recuerdos que tenían juntos, buscando en la memoria palabras bonitas que pudieran ayudarle y haciendo el llanto mas creíble para convencer el corazón destrozado de ella. Si, muy en el fondo buscaba ser perdonado a toda costa, la manipulación lo contaminó por un momento pero, la culpa, el error, la falta de sinceridad, el llanto de ella por culpa de lo cometido, el volver a fumar, los espasmos sentidos todas las noches, las cartas viejas leídas en el desayuno, los años de espera, todo, lo hicieron aterrizar y tragarse el llanto estúpido que no lo ayudaba en nada. Tenía que asumirlo, pudo haber actuado diferente, tomado otra decisión y no lo hizo. Prefirió permitirse una noche distinta, una semana de cariño quimérico, un mes de besos y sexo delirante, dos meses de abrir su corazón y ser franco. Dos meses. Pensó en lo corto que se ven dos meses en un calendario, en lo mucho que son para un engaño y en lo nulo que son a la hora de amar.

No hay comentarios.: