domingo, 21 de octubre de 2007

Marcos (V parte) |Elfinaldetodoesto|


El teléfono mojado llevaba largos minutos indicando con su impertinente pitido que no había nadie escuchando el llanto de Marcos, el molesto sonido creaba el ambiente gris que Marcos sentía por dentro. Su mano derecha tapando su cara, estaba totalmente empapada de lágrimas y saliva, y la izquierda sostenía aún el teléfono. Ya no había nada que hacer, todo se dijo. Los pedacitos de esperanzas que habían en ese lugar donde se guardan los “por si acasos y los tal vez” se le iban uno a uno con el infernal pitido. La cabeza le dolía de tanto llorar, la cara inflamada escondida detrás de su mano parecía no ser parte de el, jadeaba cada vez más rápido. Dolía, dolía mucho. De repente la rabia lo hizo lanzar el teléfono al suelo con todas las fuerzas que le quedaban, acompañado de un grito desgarrante y visceral. Sus dos manos cubrían su cara y lloraba a gritos como un niño, se apretaba con las manos sus cabellos, la rabia y el sufrimiento se mezclaron, negaba con la cabeza y quería hacer mil locuras, pero se limitó a llorar, a la final era lo único que quería y podía hacer. Empezó a respirar profundo, era difícil pero tenía que calmarse. Se recostó en el sofá gimoteando, ya estaba cansado de llorar pero el cuerpo no estaba en estado de hacer otra cosa excepto eso, llorarse todo el dolor y que saliera por los poros si era necesario. Al cabo de un rato solo jadeaba extenuado, con su cara hinchada y neutra. Esto fue solo el primer paso, pensó. Faltaba hacer otra cosa. Decir adiós a un amor no era fácil, y dolía mucho como para enfrentar otras cosas, pero había que asumir todo. Ser valiente y acabar la mentira… había que hablar con Camila.


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