domingo, 23 de julio de 2017

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Las moscas
                    que gustan del cambúr
se pegan a mis codos
a mis ojos
haciendo esto más difícil

Cocino para mi
                    pensando en ti
en el calor de la tarde callada
que huele a mangos abiertos
a tierra pisada
a hoja podrida
sin tener indicio                                      
de tu arrastrado andar.

muevo el aire
me rasco la cara
se pasa la hora

y las malditas moscas
se pegan a mi pierna


huelen la podredumbre de la espera

martes, 4 de julio de 2017

3




Bendigo lo que tengo
el aire que puedo reciclar
mientras respiro en la cola

me asombra
lo que se hace en desespero
                           en la arrechera con hambre

todos mis inventos culinarios
                  los remiendos de mis zapatos
los enaltezco para aumentar mi fuerza
llorar menos detrás de la luz

mi casa es una bodega roída
que se lava sólo con agua
no hay más con qué pulirla
sólo mi atragantada esperanza

mis días culminan contando paquetes
frascos, latas y cajas

‘’bendigo lo que tengo, mija,
porque tengo suerte
y peor es nada’’

lunes, 3 de julio de 2017

2




Recuerdo la idea
haber pensado que era buena
que debíamos pelear
por salir de este hueco

recuerdo la fuerza
haber sentido que arrastraba
que debíamos cambiar
revertir lo que se hunde

recuerdo la espera
haber visto un sueño estático
que debíamos soportar
sacar los pies de la tierra

Y ahora
recuerdo la duda
sentirla quedarse
vivir con miedos
con los muertos de la idea
con la patada del sueño

domingo, 2 de julio de 2017

1






No cerramos capítulos nunca.
Se  dividen
se vuelven trece libros en mitad del primero
repetimos               las mismas                    cagadas

la humareda es nuestro oxígeno
llevando la cuenta             los silbidos
                                              del siguiente estallido

No cerramos capítulos nunca.

Todos se saben el cuento
los conflictos con máscaras
los personajes que se creen muertos
que         repiten        las        mismas        cagadas

Nunca cerramos nada.

seguimos siendo
todos los libros
                                la historia narrada

domingo, 20 de abril de 2014

luto


En Febrero, cuando murió Simón Díaz, lloré y aún lo lloro. Pero una de las cosas que me vinieron a la mente cuando lo lloraba, fuiste tú. Pensé: ojalá mi viejo siga con nosotros por más tiempo. 
El 6 de Marzo cumpliste años y deseé mucha salud para ti. Días después anunciaron que fuiste hospitalizado. Empecé a tener miedo. Hoy confirmaron lo que yo no quería oír.

Viejo, con mi alma destrozada y ensopada en llanto, te deseo buen viaje.
Este año nos ha golpeado duro a todos. Los grandes se están yendo y el miedo me sigue aumentando.

El 2014 ha sido el año de las alegrías y logros más grandes, pero nos ha quitado a las mentes brillantes. Yo no sé si llorar, lamentarme, beber, pensar o ponerme a leer.
Esto es mucho.

Te veré en las obras que releeré, y en mis sueños… peleando contigo y tus personajes.

Adieu.


[Mi viejo, mi querido viejo.
Hiciste que fuera capaz de adentrarme a historias hermosas, e incluso a atreverme a escribir.
Siempre vuelvo a ti. Siempre vuelvo a cualquier libro tuyo que me salude desde mi biblioteca. Y Siempre volveré contenta y triste a Macondo.

Gracias por habernos tocado con tu visión de mundo. Gracias por haber sido el escritor de mi vida.
Vuela alto, viejo.
Hasta siempre.]