martes, 19 de agosto de 2008



Algo alto y delgado. Cabello desordenado y corto. Audífonos siempre en sus oídos. Me decía “bella” en lugar de mi nombre mientras enredaba sus dedos en mis rizos. Sostenía mi mano al escuchar música en su cuarto. Se creía pianista y guitarrista. Nunca me besó sin pedirme permiso y yo pocas veces le negué la intención. Amistad inocente y real. Sólo dedos entrelazados y besos cortos con vergüenza. Aunque el deseo adolescente se nos notaba en los ojos y en las pocas pornografías que llegamos a ver juntos. Dos años de latidos acelerados cada domingo, y chistes entre dos. Pero tuvo que irse, como siempre ocurre con los buenos. Su padre y un trabajo mejor, lo hicieron recoger en cajas cada disco y película que ahora extraño los domingos. La tristeza y la rabia nos hicieron quedarnos en silencio con mi mano en su pierna y su dedo en mi rizo. “harás falta, bella”. El corazón hizo un ruido.

Dormí en su casa ese día. Una despedida imborrable. Dos películas repetidas, un martes frío y una erección que no olvido.


15.08.08

2 comentarios:

dopzihon dijo...

así como las cosas se van, todo vuelve, la vida así como la tierra es una esfera, nos vemos al dar la vuelta!

Maily dijo...

ok.
soy tu fan.
{cosanormal}
justo ahora, ando en tu|mi poema :)