viernes, 6 de febrero de 2009



Entonces, él llega como queriéndome fumar y retenerme.
Cercarme en sus labios antes que la brisa me lleve.
Me distrae con su lengua hasta que llego a sus pulmones.
Se hincha y exhala un poco.
“para que no escapes, baby, tan pronto”
Circulares maneras que tiene de decirme
_que el viento y yo somos uno solo.
Una brisita a las tres de la tarde.
Un hilo de aire que se cuela.

Y me fuma.
Y paso por su boca sin que me vea.

2 comentarios:

Maily dijo...

:) me gustó y ya
y no es una tontería como dijiste, mamá poeta.

Verónica Cento dijo...

Muy bueno Andi.