domingo, 20 de abril de 2014

luto


En Febrero, cuando murió Simón Díaz, lloré y aún lo lloro. Pero una de las cosas que me vinieron a la mente cuando lo lloraba, fuiste tú. Pensé: ojalá mi viejo siga con nosotros por más tiempo. 
El 6 de Marzo cumpliste años y deseé mucha salud para ti. Días después anunciaron que fuiste hospitalizado. Empecé a tener miedo. Hoy confirmaron lo que yo no quería oír.

Viejo, con mi alma destrozada y ensopada en llanto, te deseo buen viaje.
Este año nos ha golpeado duro a todos. Los grandes se están yendo y el miedo me sigue aumentando.

El 2014 ha sido el año de las alegrías y logros más grandes, pero nos ha quitado a las mentes brillantes. Yo no sé si llorar, lamentarme, beber, pensar o ponerme a leer.
Esto es mucho.

Te veré en las obras que releeré, y en mis sueños… peleando contigo y tus personajes.

Adieu.


[Mi viejo, mi querido viejo.
Hiciste que fuera capaz de adentrarme a historias hermosas, e incluso a atreverme a escribir.
Siempre vuelvo a ti. Siempre vuelvo a cualquier libro tuyo que me salude desde mi biblioteca. Y Siempre volveré contenta y triste a Macondo.

Gracias por habernos tocado con tu visión de mundo. Gracias por haber sido el escritor de mi vida.
Vuela alto, viejo.
Hasta siempre.]



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